Como buena literata, escribo para conjurar. Este hombre debe desaparecer de mi cabeza y por eso escribo lo siguiente.
Quizás a modo de epifanía, su primer nombre era Patricio, pero le gustaba que le llamasen por el segundo. Cuando lo conocí tenía 27 años y era ingeniero civil industrial, aunque jamás tenía un peso en los bolsillos. No recuerdo nuestra primera cita. Creo que lo conocí por chat, y que fue el año 2004 porque yo iba al preu, que quedaba a una cuadra de su casa. Creo que una vez fuimos a comer helado al centro. Que caminamos por la plaza del pueblo y un día le dije que tenía malo el computador y llegó a mi casa en un Mazda 626 color plata, automático. No fue lo costoso del auto lo que me sedujo, sino el poder que le confería.
A mis papás les cayó bien, y por lo "buen partido", tanto mejor a mi papá. A los días ya eran cotidianos los mails y chateos varios hasta que una tarde me llamó al trabajo y me dijo que llevara a mi casa un sobre y un cortacartón, que haríamos algo que me iba a ayudar.
Llegó y con las cosas que me pidió, QUITÓ DE LAS PAREDES DE MI PIEZA TODAS Y CADA UNA DE LAS FOTOGRAFÍAS DE MI EX, las cuales ya auguraban en cierto modo mi TOC, no diagnosticado todavía. Yo creí, ingenuamentte, que si él había hecho eso era porque estaba enamorándose de mí y en cierto modo sentía celos de esas imágenes.
Recuerdo que, además, me regaló una hoja con una dieta que me hizo colgar de mi clóset. AHI DEBI HABERME DADO CUENTA DE LA CALAÑA DE HOMBRE QUE ERA, pero yo era demasiado ingenua y tonta todavía, tenía 18 años recién cumplidos.
Toda la relación duró cerca de seis meses, en los cuales, entre otras cosas, fuimos a ver Bridget Jones 2 casi de noche y en esa salida no me quiso prestar su chaleco "porque yo se lo iba a ensanchar" y me vino a dejar tardísimo a la casa. YO ENCONTRABA DE LO MÁS TOP ANDAR EN AUTO PARA TODOS LADOS CON ÉL. Recuerdo que también tenía otra relación paralela con Renato y a éste un día le bajaron los celos y me mostró el DICOM completito del ingeniero. No sirvió de nada, las mujeres somos muy tontas cuando nos obstinamos en conseguir a un hombre.
Después de una reunión de primos, a la cual me acompañó luego del repentino y terrible fallecimiento seguido de un tío y un primo, ambos por línea materna, lo mandé a la mierda. ME DIJO QUE LE GUSTABA LA KIKI, MI MEJOR AMIGA, le devolví unas películas que le tenía, pero él se quedó con un DVD de Diego Torres que me había regalado Renato. Ese día que terminamos fue en la tarde a mi casa y, tras una breve discusión, le apreté a propósito los dedos con una puerta de corredera de mi casa. Era enero de 2005 y ya había quedado en la U, en mi carrera, la cual él tampoco aprobaba. Todo enero se había desaparecido, según él, construyendo casas en el sur para "Un techo para Chile". Me mostró unas fotos de ese paseo en las que, misteriosamente, se repetía una y cien veces la misma niña a su lado. No había nada más que decir. Lo mandé a la mierda. Menos de una semana después, conocí a Patricio, mi pololo.
Tammy