viernes, 25 de enero de 2013

Adicta al amor

Por razones que desconozco por completo soy una adicta al amor. Si no me siento amada no puedo hacer las cosas bien, me siento triste, sin esperanza. Cuando íbamos a confirmación y nos preguntaban cuál era nuestra vocación dentro de la iglesia, yo siempre decía que tenía vocación para el matrimonio. Ahora no sé si me case alguna vez, pero bueno. Tengo vocación para la maternidad y la vida en pareja. Y aunque me declaro feminista, hasta la propia Simone de Beauvoir declaró más de una vez ser dependiente emocionalmente de Sartre. Lo aclara en una de sus memorias, no recuerdo en cuál tomo. No quiero ser dueña de casa, quiero ser una mujer plena, trabajadora, que las haga todas. Y debe ser difícil, claro que sí, pero lo mismo me dijeron cuando dije que trabajaría 56 horas y lo logré, y lo mismo cuando empecé el Magíster con 44 y lo logré. "Have it all" reza el tatuaje de mi Jazz, yo también quiero tenerlo todo: pareja, hijos, carrera, negocio, profesión. No veo que ser adicta al amor sea contraproducente con estas cosas, la verdad es que, además, creo que es una adicción que no elegí, o quizás no hago nada para sanarme de ella, no sé. Tampoco es algo que me inventé porque hace poco leí unos artículos sobre esto y me quedó la impresión de que más mujeres de las que creemos son de este tipo. Ya lo dijo la gran Diamela Eltit: "El amor es el opio de las mujeres". Pues que así sea, luego de años drogándome con psicotrópicos y los más diversos antipsicóticos y antidepresivos, hoy elijo drogarme con tu amor, con tus palabras, con tus besos.
Me siento demasiado pendeja, demasiado nueva, demasiado chica.


Tammy

jueves, 24 de enero de 2013

Resumen de mi 2012

Empecé el 2012 hablando de matrimonio con mi ex pololo. Nos íbamos a casar en octubre. Compré mi vestido de novia en febrero y en marzo reservé el centro de eventos. En julio me fui a Buenos Aires y Uruguay con mi papá. En Agosto me fui a Colombia a un congreso. Entremedio de eso me enfermé, me dio un estrés feo feo que no me dejaba hacer clases. Empecé el Magíster y me fue bien. En junio-julio - no lo tengo claro- mi ex pololo me dijo que ya no se quería casar conmigo, al menos no ahora. En septiembre se murió una tía muy importante de él, hecho que a mi también me dejó hecha un estropajo. En Noviembre me fui con mi ex pololo a Buenos Aires y terminé con él por el no-matrimonio. En diciembre me echaron del colegio donde trabajé cuatro años. Me enamoré de otro hombre y fui a ver a un oráculo que me vaticinó una larga y próspera vida. Tuve mucha pena, mucha alegría y muchos viajes. Cambié mucho y todo el mundo me lo dijo, ningunx de mis amigxs ha dejado de decirme lo distinta que estoy. Ahora encontré otro trabajo y ya estoy elaborando material para ese colegio. En una semana me voy a Buenos Aires y a Uruguay, esta vez con mi nuevo pololo y eso. No sé qué puede pasar, no sé dónde voy a llegar. Después de todo lo que sucedió creo que lo mejor es esperar, dejarse fluir, o no esperar nada, así uno se sorprende gratamente de cualquier cosa. Le agradezco a Dios la firmeza que me dio en los momentos duros y sobre todo la sabiduría que adquirí. Ahora sólo tengo fe en el futuro, pero no quiero ilusionarme, no me gustaría sufrir, aunque después de todo esto creo que el sufrimiento es necesario.


Tammy