lunes, 18 de febrero de 2013

Una vida contigo...

Antes de conocer a Mr. Grey, yo creía que casarse era un requisito o una meta para consolidar una relación. Hoy, gracias a la lectura de la gran Alessandra Rampolla y a lo que he aprendido junto a él, me doy cuenta que un matrimonio o una pareja o como le queramos llamar nada tiene que ver con una ceremonia ni con un vestido. Se construye en el día a día y de una manera que no podría explicar de manera racional. Tiene que ver con querer entenderse, con la voluntad de estar juntos, de comprometerse. No tiene que ver con la cantidad de "te amo" ni con la cantidad de llamadas -cosa que me ha costado muchísimo aceptar- sino con una promesa que se lleva en el alma y que no sabe de tiempos. Ya sé que "para siempre" es demasiado tiempo, en mi relación pasada me quedó clarísimo, y también sé que una relación no siempre es dulce y rosada. No sé cuáles son las claves de una buena relación, es probable que sólo esté escrito en nuestros destinos y haya que entregarse a él. Lo que me gusta es que quieres una vida conmigo, corta, larga, no sabemos, pero quieres estar conmigo, quieres que me vaya contigo, quieres que nos "apañemos" mutuamente en otro lugar, un lugar que yo venía soñando en solitario desde hace tiempo, dos años más o menos. Siento que esto que me pides es incluso más serio que una petición de matrimonio. Y yo te pido sólo una cosa: que no me hagas daño, que me ames mucho y me lo digas. Nada más.

Tammy

No hay comentarios:

Publicar un comentario